El hotel data del s. XVIII y muestra el esplendor de los años dorados de Brenta, además gracias a su restauración, realizado con mucho cuidado, el edificio mantiene sus raíces venecianas con suelos de terrazo, persianas de madera y techos con artesonado original. La familia Gasparini, que lo dirige, proviene originariamnete del Oriente. Así, que esta influencia se mezcla a menudo con el estilo veneciano, como en los detalles de la florituras de madera o en las celosías de los salones de desayuno. Por otra parte, está climatizado y cuenta con un vestíbulo, 15 habitaciones, servicio de habitaciones, alquiler de habitaciones y aparcamiento.