Este hotel en el centro histórico se ubica en una de las residencias de la aristocracia toledana. Se la menciona ya en 1388 y se reconvirtió en un hotel en 1990. Las obras de restauración más recientes han conservado la estructura antigua, creando unas habitaciones y zonas comunes cómodas, tales como la terraza, donde podrá relajarse y disfrutar de unas magníficas vistas de Toledo. Cuenta con un total de 42 habitaciones, algunas con vistas de la catedral. Este establecimiento climatizado dispone de vestíbulo con recepción 24 horas y servicio de registro/salida 24 horas, caja fuerte, ascensor y sala de desayunos.